El último día de Terranova

-¿Por qué esa obsesión por la Odisea, padre? 

-Porque lo desordena todo. Ulises es un triunfador, unvencedor de Troya, la guerra de las guerras, y de pronto lo vemos perdido, extraviado. ¿Qué significa ese temporal? Ahora tiene que combatir consigo mismo, un viaje hacia dentro, deshacerse del héroe y construir la persona.”

Casi todo en Terranova es verdad. Y cuando no lo es y narra alguna fantasía confesa, también es verdad, como todo lo que sale de las letras de Manuel Rivas. Se mantiene como siempre en esa linea en que nos cuenta las cosas desde una tercera mirada, una tercera dimensión, que no hace sino retratar escenas de la vida real con todas sus pieles, personajes e historias. En esta narración, que se acerca a la poesía, nos cuenta la historia de la librería familiar Terranova, en un momento en que su dueño actual se enfrenta al inminente cierre por desahucio. El libro arranca en la crisis económica que es acuciante en la A Coruña de 2014, pero al entrar en Terranova descubrimos que ha sido refugio de libros prohibidos, contrabando, exilio y narraciones increíbles, refugio de libros y personas proscritas ante un mundo exterior, que sha dejado atrás la dictadura política y, sin embargo, va a engullirla en plena dictadura económica.

Si bien hay momentos en que uno parece que va a caerse de la bicicleta, el relato te devuelve los pies a tierra cada cierto tiempo, para coger impulso y retomar el vuelo y dar visiones de pájaro tan propias de Rivas, tan desde otro plano, tan gratificantes de leer.

¡Eh, usted! Usted no sabe lo que es el rumor de un río desaparecido.” Si bien he disfrutado, no me ahorraré en decir que efectivamente hay que tener la “neurona capaz de escuchar el rumor de un río desaparecido” activada para disfrutar de su lectura.

Esta reseña también ha sido publicada en “Interletraje. El blog de unas amigas que se recomiendan libros unas a otras.”