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Ava Gardner y Frank Sinatra en Madrid

Mi mejor recuerdo de Sinatra en Madrid es la noche del visón blanco, mediado el rodaje. En el bar del hotel, al fondo, había un piano. Sinatra, que aquella noche la había pillado melancólica, se sienta, comienza a tocar y a tararear una canción. Me pide que le acerque el teléfono. “Pedro, gimme that phone, please”. El cable del teléfono llegó de milagro hasta el piano. Pidió entonces una conferencia con Madrid, cosa muy latosa en aquella época: se tardaba menos en llegar de El Escorial a Madrid en coche que en conseguir la conferencia. Esa vez hubo suerte y se la dieron casi en seguida. Sinatra solo dijo “Hey, honey” y todos los que estábamos allí nos dimos cuenta de que había llamado a Ava. Entonces comenzó a cantar, en voz muy baja, mucho, mucho rato, como si estuvieran los dos solos en el mundo, y cuando digo mucho rato quiero decir al menos dos horas, una barbaridad, cantando y bebiendo vaso tras vaso. Los que estaban allí se fueron yendo, por timidez o por cansancio, no sé, aunque era un espectáculo increíble, maravilloso, poder estar estar allí escuchando aquello, y solo nos quedamos tres o cuatro haciendo como que estábamos a nuestras cosas pero sin quitarle ojo ni oído.

(de “Big Time 2: con Sinatra en Madrid (1956) por Marcos Ordóñez)