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Entrada al Hotel Palace
Un clásico madrileño, este antiguo palacio del duque de Lerma se inaguró como hotel en 1912 y fue el segundo hotel de lujo que se abría en España. Desde entonces ha dominado la plaza de Neptuno vigilando con el rabillo del ojo a su gran rival, el Ritz, situado casi enfrente. Puede que no sea tan famoso como éste, pero no se llama Palace por casualidad.
Presumió de ser el hotel más grande de Europa y también el más cosmopolita. Por primera vez, cada suite contaba con baño y teléfono propios. El Hotel Palace fue construido en un periodo récord de 18 meses con la novedosa técnica del hormigón armado, lo que le hizo convertirse en su momento en el edificio más moderno de Madrid y conseguir muchos premios arquitectónicos. Actualmente está catalogado como bien de interés cultural con categoría de monumento.
Entre sus vips, la espía Mata-Hari. Entrar al Palace es hoy realizar un viaje en el tiempo y revivir el glamour de otra época. Nada más entrar al hall se siente el hechizo de la bohemia elegante que, durante décadas, disfrutó aquí de una animadísima vida nocturna. Sus cócteles sedujeron a famosos como Orson Welles, Cary Grant, Marlon Brando, Ernest Heminway o Ava Gadner. La mayoría expertos bebedores, aunque son cientos las celebridades que se han hospedado en el hotel o han participado de su vida social. El 1912 Museo Bar, es el actual bar del hotel, decorado al más puro estilo clásico inglés y sigue siendo conocido por su alta coctelería, especialmente sus dry-martinis tal y como reflejó Ernest Hemingway en su obre “The sun also rises”.
Hotel Palace 1912

Hotel Palace 1912

García Lorca, Picasso, Buñuel y Dalí se colaban en el hotel en su época juntos en su época en la Residencia de Estudiantes. Años más tarde, un afamado Dalí volvía a sus salones. Dicen que el pintor convirtió una suite en su estudio y que incluso decoró las paredes de su habitación, borrados desafortunadamente después por una perfeccionista trabajadora del hotel.

También Marie Curie y Albert Einstein se alojaron en el Palace cuando vinieron a Madrid. De todo esto y muchas cosas más da fe el museo del hotel que, instalado en su planta baja, conserva libros de registro y numerosos adminículos de antiguos tiempos. Y por supuesto, el Palace no falló durante la Guerra Civil, cuando se convirtió en hospital donde eran llevados los heridos en el frente.

Una debe entrar aunque sea a ver la cúpula de el jardín de invierno, uno de los espacios de mayor personalidad dentro de los espacios públicos del hotel. El acceso es directo desde la entrada y lleva al jardín. Este espacio de Art Nouveau se encuentra cubierto con una cúpula de vidrieras de colores que vale la pena contemplar.
Hotel Palace 2014