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El historiador británico Eric Hobsbawn señaló hace ya tiempo que el corto siglo XX comenzó en 1914, con el estallido de la Gran Guerra y terminó en 1989-1991, con la caída del bloque comunista. Simultáneamente, la modernidad había irrumpido en todos los órdenes. El mundo se aceleró en esos primeros años del siglo XX hasta límites irreconocibles. Por decirlo con Philipp Blom, fueron años de vértigo.
Ese mismo año de la Guerra Mundial, en marzo de 1914, José Ortega y Gasset (1883-1955), pronunciaba en el Teatro de la Comedia de Madrid su famoso discurso Vieja y nueva política, acto de presentación de su Liga de Educación Política. Nacía entonces la conocida como Generación del 14, que hizo de la europeización de España su quicio generacional. Para sus miembros, Europa significaba ciencia, razón, universidad, cultura, investigación; en definitiva, modernidad. Por todo esto, su solución al conocido como problema de España se vinculaba a la creación de una nueva España, vital, y que, científicamente estuviera al nivel de los países más vanguardistas.
 Laboratorio de rayos X. Instituto Nacional de Física y Química hacia 1935. MECD, AGA, Fondo "Medios de Comunicación Social del Estado"


Laboratorio de rayos X. Instituto Nacional de Física y Química hacia 1935. MECD, AGA, Fondo “Medios de Comunicación Social del Estado”

Aunque aquella generación gozó de la oportunidad de llevar a la práctica su proyecto, en 1936 el golpe de estado fracasado de una parte del ejército español, llevó al país a la Guerra Civil y devino, posteriormente, en una dura Dictadura militar que permanecería prácticamente 40 años. El proyecto de la Generación del 14, de alguna manera, volvería a emerger como gran desafío para los españoles que iban a construir la Transición a la Democracia en nuestro país tras la muerte de Franco.
Gracias a las becas de la Junta para Ampliación de Estudios -instauradas en 1907-, muchos de los miembros de este grupo generacional salieron de España para trabajar con las principales personalidades de la ciencia internacional -muchas de las cuales visitarían nuestro país de su mano-, importando las técnicas más avanzadas y transformando de manera sustantiva el panorama de la ciencia española. A su regreso, la gran mayoría puso en marcha investigaciones que alcanzaron relieve internacional. Muchos de aquellos laboratorios estuvieron ubicados en la Residencia de Estudiantes, creada en 1910 como un centro adscrito a la JAE.
Las publicaciones que emanaban tanto de la Residencia de Estudiantes como de la de Señoritas -dirigida por María de Maeztu-, así como las tertulias que se celebraban en su entorno, hicieron de estos centros el reflejo de la reforma educativa, científica y cultural que la Generación del 14 quería para España. Aquel grupo de personas tomaron el poder en 1931, impulsando el proyecto reformista y modernizador que inspiraría el inicio de la II República, dando lugar a la que Azorín calificó en Crisol como “República de los intelectuales”.
Finalmente, la Generación del 14 tuvo también un vínculo especial con América. Partiendo de los viajes que muchos de ellos hicieron al continente americano en las dos primeras décadas del siglo, establecieron fecundas relaciones con el universo científico y cultural americano, entonces en un momento de esplendor. Se creó a través de ellos una corriente de intercambio de formas e ideas llamada a dejar su huella en el desarrollo de los centros de creación artística y literaria de la América hispana. El puente con el continente americano, en toda su extensión, sería determinante cuando muchos de los miembros del 14 hubieran de marchar al exilio tras la Guerra Civil de 1936.

José Ortega y Gasset en la Residencia de Estudiantes, 1925. Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.

José Ortega y Gasset en la Residencia de Estudiantes, 1925. Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.

La exposición “Generación del 14. Ciencia y modernidad” puede verse del 14.03 al 28.05 de 2014 en la Biblioteca Nacional (Paseo de Recoletos, 20 de Madrid). Vale la pena, entrar y profundizar un rato en esa España moderna y avanzada en sus propuestas que sí existió. Conocerlos y visitarlos es un antídoto contra la desesperanza en un país cansado en el que han hecho creer que no prosperamos por carácter: una absurdidad que sirve de excusa a la pereza de algunos, alimentada por intereses de otros y es un error histórico.

Si vais, ya me contaréis.
Gregorio Marañón estudiante, 1909. Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.

Gregorio Marañón estudiante, 1909. Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.

“Hay generaciones que (…), sin previo acuerdo,  actúan como tal comunidad cronológica, independientemente de la acción personal de sus prohombres. A esta generación nuestra (…) se debe un golpe de timón que puso definitivamente la nave de la ciencia española proa al universo” Gregorio Marañón, 1927