Vuelve el grunge, ¿te acuerdas?, ahora le llaman neogrunge. Bueno, ya volvió su hermano mayor, el punk, oh perdón neopunk lo llaman. Aunque, ¿no era ya “neo”-punk en los 90?. Vuelve el grunge, será porque iba con la crisis que dicen teníamos entonces y de la que tu y yo -y va por todos mis compañeros- sólo parecíamos enteramos en parte, porque estábamos demasiado metidos en todos lados menos en la propia casa. Debes saber que esa costumbre nunca la he perdido, creo ver que tu tampoco, de los demás ya hablaremos en privado. Hoy seguimos en crisis, esta vez nos saluda todas las mañanas, por eso me he aferrado a una revista de moda y tendencias donde leo aquello de “¿Cual es la clave de la temporada? … vestir todas las prendas que podía encontrar en el armario de un adolescente de los 90” ¡Vaya! ¿En que año dices que estamos? ¿Qué fue de mi armario? Oh, fuck! 

No engañarse, me gusta la idea, esta vez es muy fácil, y muy propio. Aquel grunge ahora reivindicado nunca se ha ido muy lejos de las tendencias de los últimos años, se camufló, con algunas gotas más cool y una simpatía más descarada en indie. En fin, seguro que estoy mezclando cosas, es un lío. Me da igual. Estoy feliz con la idea. El grunge desesperaba a mis padres, creo que a los tuyos también. Cuantas camisetas volvieron a aparecer en los armarios…reparadas. “Mira lo que me ha pasado”, me decías medio riendo, con tremendo enfado “¡me han cosido la camiseta!”. Se multiplicaban nuestros grupos musicales, las maquetas de entonces, los grupos de los amigos que ensayaban en garajes. Por cierto, debes saber que uno de ellos ha sacado un disco, justo ahora, ya ves. Y que ya no bebo en la calle, claro, espero que tu tampoco. 

El grunge, visto ahora, tenía esa mezcla de grito de libertad y desencanto. Así, junto, sin problema, porque no estábamos tan agotados como los bajos de nuestros pantalones, bien gastaditos, podían aparentar. 

Supongo que la hija de Kurt Cobain y Courtney Love (¡Ella nunca me gustó! ¡Ahora lo puedo decir!) tiene ya edad de sobras para ser el nuevo icono del neogrunge. Hay una parte importante de mercado, de tendencia creada en todo esto, y una parte importante de reflejo del momento. Vuelve la crisis, vuelve el gris, la sencillez y el intimismo a gritos desafinados. Había motivos para el desencanto, decían en el Telediario y algunos profes, y en medio de todo el lío que nos gustaba llevar, tan veloz, murió Kurt Cobain. ¿Te acuerdas de aquella chica tan exagerada? Lloraba a mares aquel día en El Tupi. Y todo se llenó de aquellas camisetas con ese primer plano de Kurk Cobain, que me daba un poco de mal rollo y más su clonación, mirando fijamente en todas aquellas camisetas. Menos mal que esa no vuelve. ¿No la conservarás, verdad? No quería ofender. Me encantaba él, y todo aquel movimiento de imitación que surgió a su alrededor.
Justo antes de todo esto, en aquel viaje del colegio que te conté había hecho dos o tres años antes, pero que te lo conté como si hiciera 20 o 30 años, desde la madurez que dan los 16 respecto a los 14, me habían dedicado una canción. Me acuerdo todavía, porque no ha vuelto a suceder así, de ese modo, ni de ninguno (véase pose exageradamente drama grunge al decir esto), esa era Come As You Are. A dios gracias, hoy es un clásico y se puede contar jeje. Ahí empezó mi idilio con Nirvana, abandoné el momento colegio pero me lo llevé, sólo el disco, no al niño. Kurk Cobain murió un viernes. Supongo que alguien se frotó las manos, no he leído los libros ni visto la película. Esos sonidos han seguido conmigo, como muchas cosas de entonces, algunos de entonces, como Cristina Rosenvinge, nunca ha renunciado a ese estilo, por mucho que lo llamen indie

La vuelta de la tendencia me hace feliz y provoca empezar el curso con un ah, ¡genial! porque puedo volver a salir de casa así, de ese modo, aunque no sea domingo. Quizás no vuelva a teñirme el pelo de azul, ni rosa (sin el quizás, vamos), pero sí confieso que por fin me voy a dar un lujo que no pude entonces, que he deseado en secreto cada vez que las he visto, en Londres, y no tan lejos, porque me han seguido, como una tentación fuera de lugar. Hasta el día de hoy, que trabajando por suerte y adulta se supone, y viendo que el curso 2013-2014 que viene como viene, con mucha libertad y con mucho desencanto, y aprovechando que dicen que vuelve el grunge y  ya que ellas siguen ahí, igual de bonitas que el primer día. 17 años más tarde por fin vamos a estar juntas Martens…¡blancas!.



Nirvana – The Man Who Sold The World