La imagen inicial podría ser sacada de una película de Sophia Coppola. La mirada del personaje principal, es una mezcla curiosa que recuerda a Wynona Ryder en modo adolescente desconfiada, enfadada, junto a esa caída de ojos tan propia -hasta ayer -de Gwyneth Paltrow.

Ninguna de las tres cosas aparece después ni por asomo. Stoker (Chan-Wook Park, 2013), es una película inquietante, de terror psicológico, con pianos, secretos familiares, casas antiguas que chirrían y Nicole Kidman mimetizada con el lugar, eso sí se repite. Verla ha sido como tomar un píldora de buen cine del de Sitges, fuera de temporada. No en vano, fue la cinta escogida para abrir el 19 Festival de Cine Fantástico de Bilbao (FANT), el 3 de mayo, una semana antes de llegar al resto de pantallas. 

Horas después digiero algunos puntos, me quito los restos del mal rollo, pienso en su elegante tensión. Muy recomendable.