Es el mes de noviembre, día seis de 1991. Tengo trece años y parece que quiero ser salvaje, a juzgar por la primera página de una libreta con cierre y seguro que he dinamitado sin demasiada dificultad. The wild, es una palabra que me hace sentir bien entonces, aunque mi libreta tenga un candado y haya conocido la canción por un anuncio de televisión. 

No sabré hasta hoy lo que dicen de Born to be wild (Steppenwolf, 1968): descrita como la canción originaria del estilo heavy metal y asociada al bautismo de este estilo musical, ya entonces, aunque me quedan un par de años, no mucho, para tontear muy tímidamente con la tendencia.


En ese momento, sólo sé que puedo escribir esa frase de mil maneras, la adapto a lo que sea, que capacidad oiga, aunque quede… horroroso visto hoy. Podría no haberla escuchado en un anuncio, pudo ser de muchas bandas sonoras: Easy Rider, aunque no recuerdo sentir simpatía por las Harleys. Quizás El regreso, Wild America, Armed and Dangerous o ¡Herbie!. Pero Herbie es posterior y las otras pelis me juego la mano derecha a que alguien se levantó a apagar el televisor: esas harleys sólo podían traer perdición.

Sea como fuere, es la primera nota que me dejo y jugando a mi propio memento os dejo con una de las 500 canciones de todos los tiempos, según la revista Rolling Stone. Y espero que os haga sentir tan bien como a mi: