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Me parece que es una pregunta que debemos hacernos alguna vez en la vida y que de hecho, nos la puede cambiar. Hay quien vive de ese modo desde el primer momento y quien se la hace a lo largo de la vida. Siempre hay una respuesta, curiosamente.
Os dejo el post que ha escrito Mercedes de la Rosa, en el blog Canal Profesional:
Vivimos tiempos convulsos, en los que las huelgas se suceden casi como si de una carrera de relevos se tratase. Estos días son los estudiantes los que salen a la calle para protestar sobre los recortes, la reforma educativa y en defensa de la escuela pública.
Las cifras del paro juvenil, casi del 55%, preocupan gravemente, no solo en el interior, sino también a nuestros vecinos europeos, y la lectura que hace el ministro de Educación acerca de esta preocupación es que hay que “escoger la carrera a estudiar pensando en términos de empleabilidad”.
Pero ¿y si ése fuera el problema? A nuestros padres les educaron bajo la premisa “estudia algo que tenga salida” Y hoy están en el paro, con una edad poco atractiva en términos de empleabilidad y tratando de reinventarse.
Muchos de nosotros crecimos con una versión mejorada del clásico con el lema“Just do it”. Con esfuerzo y vocación si quieres algo, ve por ello.

Ambos colectivos nos encontramos ahora en la encrucijada del paro, pero mientras los primeros han pasado la mitad de su vida laboral haciendo algo que no les ha gustado, los segundos hemos conseguido acercarnos a ese nirvana de “trabajé en lo que me gustaba” y esa experiencia es revulsivo suficiente para ponernos de vuelta en la brecha, ya sea aquí o fuera.
Valga entonces nuestro ejemplo para las generaciones precedentes, porque  “Si haces lo que te gusta, sin importar lo que sea, quizá llegues a ser un maestro en ello y si lo encuentras serás capaz de sacar rédito de ello”.
What if money was no object (subtitulado en español):