En un intento por generar un clima de confianza fue Rajoy a ver el partido de la Roja y hasta ha hablado el Rey bendiciendo la intervención de la banca española. Son pasos torpes e infructuosos, una política de imagen que resulta incluso desafortunada. Hemos sido el hazme reír de Europa, cuando el Gobierno se ha referido al rescate como “crédito en condiciones ventajosas”, frase que si saliera de un comercial con traje negro nos haría temblar y huir calle abajo, y viniendo del Gobierno, también. 

Tras declarar el presidente Rajoy que nadie le había presionado y que, en todo caso, había sido él presionaba, va y sale Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, diciendo que ha sido él quien convenció a Rajoy de que pidiera el rescate, de manera urgente. Este gallismo español no nos puede llevar muy lejos, me da que el Gobierno del PP va a morir del mismo mal que persiguió a Zapatero y al que tanta puntilla sacó: no reconocer los errores, no reconocer la situación real y hacer un ridículo inmenso ante la población, en cuestiones muy serias.

Que la ayuda va directa al sector financiero es una verdad a medias y que no condiciona más que esta es una mentira de las gruesas.

Hoy sabemos que va a ser la “troika”, Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, quien controlará a partir de ahora el sistema bancario español. Como intervencionismo no está mal, la cosa tiene un nivel de vértigo, aunque duele a la soberanía alguien podría decir “¡por dios, se lo quiten ya a esos inútiles!”. Sin embargo, la cosa tiene otros ecos, hay letra pequeña en ese control y es que desde Europa se ha añadido que en paralelo a la supervisión financiera se vigilará el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y el Paquete de Gobernanza Económica. También se tendrá una mira especial con el cumplimiento de las decisiones del Consejo Europeo y sus recomendaciones. Antes todo a debate, pura negociación, ahora de inevitable cumplimiento, ya que las condiciones del préstamos serán revisadas regularmente por los países prestamistas y si no se cumplen pueden suspender la ayuda.

Estas reformas pedidas contemplan aspectos como una nueva subida de impuestos, y el primero va a ser de nuevo el genérico IVA, un nuevo retraso de la edad de jubilación “más acorde con la esperanza de vida” (a ver si no, que vas a hacer mientras estás vivo que no sea producir, no se vaya a enterar la troika, ni la OCDE, que te apetece hacer más cosas), entre otras medidas que deben irse perfilando en las próximas semanas.

El organismo que nos va a prestar -en condiciones ventajosas, hasta 100.000 millones de euros, que a estas horas, dicen se va a pedir 60.000- es el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), que a su vez debe captar ese dinero en el mercado mediante una emisión de deuda que luego prestará al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, órgano estatal) con un cierto diferencial. Si España ya tiene problemas hoy para cumplir con el objetivo del déficit ahora debemos sumarle unos cuantos millones más de euros. El FROB será el encargado de prestar ese dinero a los bancos con un interés muy elevado, podría llegar a ser del 10%. Pueden hacer las cuentas del juego de intereses y no hay que ser un economista experto para ver que aquí hay quién se está enriqueciendo y que los bancos van a verse de nuevo muy endeudados y con condiciones que están por ver, pero que pueden no dejarles en una situación que precisamente facilite el crédito a PyMES y familias, para los que se supone se ha montado este tinglado.

Aunque parezca mentira, Rajoy no sólo no se pone “colorao”, sino que afirma sin que se le mueva una pestaña que el interés al que se nos van a prestar esos 60.000 – 100.000 euros rozará el 3%,  cosa que va a elevar la deuda pública y el déficit. Tanto si se queda pagando intereses el FROB como si la banca se ve incapaz de devolver el crédito, en cuyo caso ya no soy capaz de situarme mentalmente en el día de hoy.

Todavía nos faltan capítulos por ver. Y esta temporada está alcanzando cotas altas de tensión. El impacto real en la deuda y déficit lo sabremos en cuanto el Gobierno admita la cantidad que va a pedir, y en cuanto un par de consultoras independientes, a las que alguien ha dado vela en este entierro, presenten sus datos el 21 de julio (solsticio de verano, para los que quieren fluir con la vida pese a todo).

Sea como sea, no es el fin del mundo, quizás sí el del mal gobierno, porque la gente está cada vez más harta y se deja tomar menos el pelo, aunque todo se verá.

Puesfíjate ha publicado hoy en su blog un post que me ha gustado, porque compara con otros momentos de la historia en que se vivía en crisis, y muestra que de todo se sale, pero no sin ganas. Recomiendo su lectura, por sacudirnos un poco esta desazón que al menos me inunda a mi, cada vez que veo que sale Rajoy a hablar, y que sé que va a subir el pan…