Esta viñeta ilustraba una de las páginas de el periódico El País el viernes. No sé como estaréis en otras ciudades, pero en Madrid el aire, es irrespirable. Despertarse con sensación de falta de aire, dolores de cabeza, un frío/calor ambiental algo extraño y pesadez. Yo tengo la sensación de que la cosa va algo más allá de la agravación de los  procesos alérgicos de los que se habla en prensa y la manera en que se multiplican los casos de asma.

He huido hacía la Serranía de Cuenca este fin de semana. Los famosos “Campos de Castilla” presentaban un aspecto algo más seco de lo habitual, pero valía la pena pararse y verse rodeado de montañas, y peñascos y alguna que otra catarata congelada. Silencio y el ruido de alguna gota que resbalaba por el hielo. Aire limpio, un lujo, a pocos kilómetros de Madrid.  

Cuenca nos recibió finalmente con sus calles empinadas y semi-vacías ocasiones. Allí estaban las casas colgadas y el vértigo de los turistas que las observan desde el puente. La catedral y las terrazas desde dónde disfrutar un buen domingo soleado siguen reinando el centro antiguo. A esas hora sí había gente en la calles y también en las movilizaciones contra la Reforma Laboral, de las que ya hablaremos. Había estado antes en Cuenca pero no había visitado su museo de Arte Abstracto. Ubicado en una de las casas colgadas, contiene una colección interesante. También ilustra el centro estos días pinturas y carteles contra el cementerio nuclear que les viene encima. 


La Ciudad Encantada, a 50km de Cuenca, es también un derroche de tranquilidad y “teletransportación” a un mundo imaginario que ha esculpido la naturaleza en las piedras que se asemejan a elefantes, tortugas, barcos… el lugar habría hecho las delicias de Michael Ende y si el Comepiedras fuera oriundo de algún sitio, desde luego, este es su lugar.

También visitamos las impresionantes ruinas de Segóbrida. Puede verse claramente la ciudad romana que fue y el museo está bien organizado. Parece ser que su mantenimiento ha sido una lucha, no lo cuentan en el museo, pero hay varias casas en la zona que tomaron piedra romana y visigoda para su estructura: no casas modestas, por supervivencia, casas pudientes entrado el S.XX…algo han conseguido recuperar, pero parece que el tema sigue vigente.

Aún estuve a tiempo, en el camino de regreso de visitar los almendros en flor de la zona, el mejor lugar para hacerlo, el pueblo de Almendros…un paseo en rosa, verde y blanco, antes de regresar a la city. Qué hoy se ha despertado en gris marengo, impertérrita, ajena a las flores de almendro que le traje y con los mismo coches chillones del viernes.

Pero yo tengo las flores de almendro en mi casa, así que mientras invoco a todos los dioses romanos para que llueva…os deseo ¡un feliz inicio de semana!