“El Abrazo”, obra de Juan Genovés, en la plaza de Antón Martín.


Hoy se cumplen 35 años de La matanza de Atocha. No hace muchos días, casualidad, visité el emplazamiento, dentro de ese plan de visitar lugares donde sucedieron determinadas cosas que marcaron la historia del país. 

Tal día como hoy de 1977 un comando ultraderechista penetró el despacho de abogados laboralistas situado en la calle Atocha 55 de Madrid. En esos días andaban en una Huelga de Transportes, y muchos de los movilizados se asesoraban allí, sus abogados eran miembros de las Comisiones Obreras y militantes del PCELos terroristas “tardofranquistas” abrieron fuego contra los allí presentes, matando a cinco y dejando cuatro heridos. Tanto CCOO como el PCE eran todavía ilegales y muy seguros debían sentirse los asesinos cuando marcharon tranquilos, ni siquiera abandonaron la ciudad. 

Fue un momento crítico en la Transición Española que podía haberse visto desestabilizada de manera fulminante. Seguía en la memoria colectiva la “lógica” de las dos Españas, enfrentadas en una Guerra Civil, y de la dictadura de una de ellas, que duró 40 años. Todavía hoy no se ha podido dar una cifra de víctimas, y no deja de sorprenderme que se quiera entorpecer esa investigación, que en algún momento deberá aparecer en los libros de historia, como en los de cualquier país que se aprecie mínimamente. 

Fue histórico el funeral, convertido en una manifestación de más de 300.000 personas sólo en Madrid. No hubo lemas, no hubo gritos de venganza, silencio contenido y una consigna: no hacer caso de ninguna provocación que pudiera desestabilizar el juego de malabares en el que por mejorar, este país andaba inmerso.  Posiblemente, esta actitud más que difícil, provocó que fuera inevitable aceptar la legalización del PCE y de los sindicatos, que si estaba en la Hoja de Ruta de Suárez y el Rey, debía estar de milagro.

Pero quiero volver a los asesinos, vinculados a las JONS, que vivían confiando en su impunidad. Fueron detenidos, juzgados y condenados. Fue el primer juicio que se hizo contra crímenes franquistas. Y aunque se ha escrito mucho de que no se llegó hasta los últimos responsables, fue un hecho.

En su 35 aniversario, asistimos al inicio del juicio contra Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo. Hay precedentes. Y a mi parecer, la Ley le ampara: los delitos de desaparición forzosa no prescriben y España es firmante de Tratados Internacionales que lo suscriben. Los Acuerdos Internacionales firmados están por encima de las leyes nacionales, y eso incluye a la “Ley de punto final”.

Al respecto sólo tengo que decir lo que ya dije aquí.