La caída en picado de este país, la subida del IRPF (subida directísima de impuestos, bajada ídem de salarios) y el inicio de un Madrid dirigido por Ana Botella sólo me ha dejado dos opciones: patinar y el yoga.


Lo primero lo empiezo el lunes y espero sentar unas bases con los cursos que organiza Madrid Patina. Hace meses que mis patines claman paseo y se preguntan que han hecho ellos para sufrir la soledad del armario.


Con el yoga empiezo el miércoles. Nunca me había llamado la atención, pero en una ciudad tan ruidosa e hiperactiva como ésta, me pareció una propuesta sugerente. Porque por muchas cosas que nos digamos en esta vida nuestra, no hay desestresante mejor que el deporte. Dicen. Y luego, si eso, ya hablaremos como las personas de los puntos que abrían este post.