¿Quién se ha llevado mi queso?
Septiembre, segunda semana. Parece que haga mucho más tiempo que acabo agosto ¿No es cierto? Porque el tiempo esta cumplidor y a día uno se tornó gris y a día de hoy llueve. No nos hagamos ilusiones, no ha desparecido de un día para otro el calentamiento global. Pero todo va a tono con el curso político que empieza y más nos vale haber cargado las pilas.

Se anuncian elecciones catalanas; se cuecen primarias en el centro de la península (con visita a La Noria incluida); ETA comunica que no hará más acciones armadas ofensivas. Quiero valorar positivamente ese gesto -y el hecho de que no hayan ido a La Noria- pero me confunde el término: siempre han calificado sus acciones de defensivas. Pero quiero creer en ello, y que la clase política de este estado-país-lugar dónde habito va a saber hacer las cosas bien. Esperanza Aguirre suprime el Observatorio sobre la Violencia de Género de Madrid porque si a entonces b, con esa lógica que sólo ella conoce. 
Seguimos en crisis. La destrucción de empleo continúa. Nos espera un curso de peso: reforma laboral, reforma de pensiones. Elecciones. Una gran confusión mediática y una enorme desafección política, según las encuestas, y según mis encuestas caseras. Desconozco que votas, si votas, pero una de las cosas que mas me estan sorprendiendo es que crece la desilusión por ambos lados. Es tradición, que el desencanto -y la abstención- se nutra de la izquierda. Somos los primeros en enfadarnos según el comportamiento electoral de este país. Y castigan no votando o no participando. Es tradición también que las personas que sitúan su voto a la derecha acudan a las urnas llueva o pedree. Sin embargo, esta vez tengo la sensación de que incluso las personas que sitúan su voto en el bando conservador (creo que los liberales, directamente, andan escasos de referentes con visibilidad pública) están que trinan con sus propios líderes. Mientras tanto, se me quedan los pelos como escarpias, al escuchar al PP autodenominarse partido de los trabajadores y al PSOE referente de las clases medias. Los sindicatos toman las riendas y plantean una Huelga General, para el 29-S, a la que nadie debería faltar. Me confunde una premsa que se esfuerza en hablar ya de ella cómo un fracaso ¿Tan descorazonado anda el personal?.
Me inquieta un poco el adormilamiento entre tanto ruido. Ya que no sólo se trata de exigir responsabilidades, que estamos estupendos dicéndolo en el ascensor, la tintorería y la máquina de café. Se trata de ser responsables también. Me asustan recortes históricos en derechos sociales y laborales que nos va a costar dios y ayuda recuperar. Me esfuerzo, palabrita, pero no entiendo la ecuación que se pretende. Habrá más despidos y más paro, menos capacidad adquisitiva en consecuencia, menos consumo, pero no más ahorro (no de la inmensa mayoría de la población, que es asalariada). Ahorrarán las grandes empresas, puede, para ¿activar la producción que va a consumir quién? Vuelva a empezar este bonito párrafo bucle.
Sarcozy, entre expulsión y expulsión de ciudadanos europeos -hay otros modos de combatir la delincuencia que esgrime y tachar a todo un colectivo étnico de delincuentes no lo veíamos desde… la guerra de los Balcanes- afronta hoy una huelga general, por su retraso de la edad de jubilación de los 60 a los 62 …, la nuestra va a más, de los 65 a 67.
La responsabilidad en estas políticas brilla por su ausencia. La responsabilidad de la oposición brilla por su ausencia. ¿Realmente, vamos a tener que decir lo mismo del seguimiento de la Huega General del 29-S? Quiero pensar que no.
Super ratón diría aquello de hipervitánminese …., pues eso.