Calígula, Gainsbourg y el cheddar
 
Estamos de vacaciones, así que este pretende ser un breve post, en ordenador prestado y a la hora de la rica siesta, en esa vida, que sería fantástico llevar el resto del año. En Barcelona parece que cae la del pulpo y me he fugado a tierras extremeñas un tanto intespestivamente, tras mucho tiempo sin venir por aquí y con la oportunidad de cumplir una idea que me rondaba de siempre: ver, por fin, algo en el Teatro romano de Mérida. Han sido muchos años de “he de ir” ante el Telediario de agosto. Y dejamos de cumplir unos sueños para cumplir otros, y con mucha suerte. En el #56 Festival de Mérida estos días puede verse Calígula, con motivo el 50 aniversario de la muerte de Albert Camus, versionada y dirigida por Santiago Sánchez.
Impresionante decorado, al que naturalmente no le han tenido que añadir nada, cómo un guante a la obra y con vigente contenido. Hoy en día no vemos a un mandatario nombrar cónsul a su caballo -aunque poco nos falta-, pero sí retrató Camus a Calígula cómo el tirano llevado al extremo, si es que sabía lo que era un extremo ese César Calígula, borracho de poder, ido, sádico y cínico.  Poseía un poder ilimitado en sus manos con el que sobrepasaba todos los límites en nombre de la libertad (¿nos suena de algo?).
La obra fue una maravilla, tal cual. Si andas por allí además de los calores y baños en los ríos y gargantas varias, pásate a verla, él saldrá todas las noches al escenario hasta el 15 de agosto.
Y si te va más el cine, hay otro gran ego en pantalla -que nos dejó un legado bastante mejor- Serge Gainsbourg. En “Gainsbourg…”, han sabido mostrar a un músico, que juagaba a estar loco también, pero genial. Si me lo llegan a contar de otro modo, le tendría mucha manía: egolátra-mujeriego, víctima en medio de todos los vientos, vulnerable por artista pero listo cómo el hambre …, pero le coges cariño. Imaginativa, y muy bien hecha, me gustó mucho. Y sobretodo, la escena de Laetitia Casta en la piel Brigitte Bardot (¿o es al revés?) y Gainsbourg al piano, cantando “Comic strip”, genial. El director dice que prefirió quedarse con las mentiras de Gainsbourg que con sus verdades, y las coloreó.

Ahí quedan las dos recomendaciones… y a seguir disfrutando del verano.