Esto de la era digital está muy bien, me devuelve discos perdidos. Soñé con una amiga de la infancia de la que ni Facebook parece dar rastro. Y me levanté buscando ese disco en la red, ya que el cassette que ella me proporcionó también se perdió sin retorno. Y ahí estaba el disco de Aire/Invisible, enterito, poniéndome a prueba a ver si me acordaba de todas. Fuimos a la presentación en el Mercat de las Flors, com ambas madres y hermanas. En un concierto en el que Aute parecía ido, muy ido, y muy poco empático con la gente. Tanto, que fueron estas, nuestras madres las que el foco pilló levantándose y marchándose en sus narices cuando se disponía a hacer los bises.

El mismo concierto en cuya salida, vimos al artista en un Audi a punto de estamparse contra la hoz y el martillo que reinaba en el muro de la calle. Fue hábil y su marcha atrás no llegó tan lejos. En esa época yo estaba en un rojo profundo y Aute se había alistado a las filas de Nueva Izquierda – aquel proyecto fugaz- y me hizo mucha gracia.

...ante otro “más de lo mismo” creí en lo distinto 
porque vivir era búsqueda y no una guarida...

Pese a todo siguió reinando en el tocadiscos de casa y me sigo reconciliando con él en las horas que…. y que detecto que hay mentes privilegiadas que saben ponerle palabras y música a … a…., a eso!

No he encontrado a mi amiga en ninguna red social, ni en ninguna entrada de google, pero vuelvo a tener ese disco a mi alcance. En un momento, en el que la concentración es máxima porque estamos dando cuerda suelta a muchos proyectos y en el que no estoy perdiendo el tiempo en pensar y decir, o posar sobre cosas que realmente no valen la pena. Y si vale la pena o no, empezar a correr en la dirección deseada lo descubriré más adelante y no me importará descubrir que no vale la pena. Porque es una marca de nacimiento, voy compruebo, luego me vuelvo, pero por lo menos fui.

La de la foto es Cristina Rosenvinge y ese don que tiene de parecer pasar por encima de todo con una sencilla …ligereza.