Los movimientos de mi corazón

se rigen por la dulce sugestión
de la mirada, de la vibración

y no por las palabras de tu boca (…).




Almudena Grandes


Hace bastantes posts que hablé de El corazón helado, un libro que me gustó mucho. Tanto que enlacé con otro de la misma autora, con similar resultado. A lo largo del tiempo me han gustado tres de tres de los que han caído en mis manos. Quizás cambie de opinión, y resulte ser cíclica cómo Isabel Allende, que tan pronto entusiasma cómo empiezas a pasar páginas del siguiente en plan “por qué, por qué por qué” aunque en su caso, cuando atina acierta de tal modo, que se le perdona. Dice la rateta gran, que no le sorprende que me entusiasme la Grandes, porque es una rollera, “desde el cariño te lo digo” puntualiza. Y lo peor que es que seguramente tiene razón.

Dice la wikipedia que en sus novelas muestra con técnicas realistas e introspección psicológica la vida cotidiana de personajes del último cuarto del S.XX y principios del XXI (y lo que te rondaré morena). Le persiguen varias polémicas por argumentos que seguramente no son mas que jocosos y muy sacados de contexto y a mi me da la sensación de que es una tia bastante libre.

Lo tienes claro si piensas que es tan fácil, hacerme un traje sin tomar las medidas a las curvas que dibujan los contornos de mi ser (…).

Ya su aparición literaria vino marcada por ahí, de Las edades de Lulú -libro con el irrumpió en escena- sin embargo su obra no discurre en una única línea narrativa. Vinieron muchas otras novelas y artículos en prensa, contrario a lo que se podría haber esperado: una autora estrictamente de novela erótica, dado el éxito de ésta, traducida a 99 idiomas. Sin embargo, su primera novela es la excepción y sus historias son variadas.

No me repetiré con la foto político/social de la España no tan helada de el corazón ídem. Pero, ahora, que he acabado Atlas de Geografía Humana, si se acentúa mi pánico de ser vete tu a saber si una potencial lectora de Corín Tellado (cosa que no pienso auto investigar). De todos modos, me gusta cómo clava los perfiles, cómo sabe pintar con dulzura y sin que parezca dulce perfiles que al trato le resultarían a un@ de lo mas antipátic@, y sin embargo tiene la mujer la aguja fina y acabas en cuarenta embolaos y cuarenta mentes siguiendo sus palabras. No carentes de juicio, ni ganas.

Algunos listos pensarán aquí, “de mística va es por el mundo”, pero es el cuerpo la condensación de neuras, alimentos y pasiones (…).

Una de las cosas que más me llama la atención, es cómo es capaz de añadir entre algunos de sus personajes – obviamente, no en todos, ni siquiera en la mayoría – el elemento sexual como determinante. Un elemento, que en algunos casos explica muchos comportamientos. Saber contarlo cómo lo cuenta ella, huyendo de la excepcionalidad y el monocromo, es un arte.

Mujeres obsesivas, mujeres “equilibradas”, normalidad y sustos varios se esconden en sus libros. Hombres listos y hombres desorientados, mujeres desorientadas y mujeres listas, personajes que se creen muy listos, hasta que se cruzan con alguien mas listo que ellos, hombres obsesivos, vulgares -y “vulgaras”, comerciales, afectos y rencores, amistad y familía.
Me gusta cómo lo cuenta todo.


La he mezclado con Nacho Cano. Me ha parecido que le iba.