Dicen que cuando soñamos – no en sentido poético, dormir, clapar, caer en peso pluma…- reordenamos todos los pensamientos del día, cual disco duro que coloca cada archivo en su lugar. Yo no sé dónde vamos cuando dormimos, pero en ocasiones los sueños son de lo mas impertinentes … ,mira, eso lo tienen en común con los otros sueños – los que ya quisieramos soñar soñando. He escuchado estos días que aunque no recordemos lo que hemos soñado, el estado de ánimo con el que empezamos el día puede depender en gran manera de lo vivido en esas horas ausentes. Se trata de ese “me he levantado con mal pie / no sé por qué” y viceversa, cómo si no desconectaramos nunca del todo, aunque nos dan el lujo de no permitirnos recordar algunas cosas.

No sé, sólo estoy dando ideas vagas sobre todo ello, tras una semana de sueños-sketchs continuos y pesadillas variadas. Probablemente tiene que ver la vuelta a la ciudad, y cómo no sé quien controla los guiones cuando bajamos la persianas, anoche pedí una tregua y a punto de entrar en la casa del terror apareció el hombre de la foto, jajaja, es broma.

En fin. Mañana hablamos de Barroso, mucho mas feo, en todos los sentidos.