(…) Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.(…)
Vaya. Parece que la cosa continua yendo de poesía. Es verdad que desde que hice el post recordando a Pedro Salinas ahí seguimos, erre que erre porque así van viniendo las cosas. Pero, aunque la poesía me parece una cosa muy bonita en esta vida, no soy una fanática o algo por el estilo. Y después de esta disculpa, gratuita más que otra cosa, y cómo una no va teniendo por costumbre disculparse nada más decir hola, sólo faltaría. Pues vamos al toro, al post.
Y estuve la exposición de homenaje a José Agustín Goytisolo que se inaguró en la sala de exposiciones que tiene la UGT de Catalunya, en las mismas Ramblas, por si pasas por aquí en estos días. Tal que he ido, y tal que sólo tenía dos cosas en la cabeza: Palabras para Júlia y En tiempos de ignominia.
El segundo, porque hace como muchos años – esto se lee en plan abuelo cebolleta – realizamos una pintada, poema y mural en un barrio que en aquel momento me pareció un perfecto desconocido jodidamente “colocado” en la otra punta de la ciudad, y dónde curiosamente ahora vivo. Y porque a los pocos años de haberlo hecho pensé que vaya chuminada que en qué estábamos pensando de constructivo al hacerla, y hoy por hoy pienso en el inmenso valor, de un grupo grandecito de 16 años escribiendo tal que esto en la pared:
En tiempos de ignominia como ahora
a escala planetaria y cuando la crueldad
Se extiende por doquier fría y robotizada
Aún queda buena gente en este mundo
Que escucha una canción o lee un poema:
Es el canto la voz y la palabra: única patria
Que no pueden robarnos ni aun poniéndonos
De espaldas contra el muro.
Que nadie piense nunca:
no puedo más y aquí me quedo.
Mejor mirarlesa la cara y decir alto:
tirad hijos de perra
somos millones y el planeta no es vuestro.
Respecto a Palabras para Júlia. Lloré tanto, pero tanto, al final de Kamchatka con este poema cantado por Paco Ibáñez que pensábamos que alguien nos iba a parar en plena calle en plan ¿niñas, estáis bien? Porque éramos tres. Hoy estaba Júlia. Vamos, que decir no le he dicho nada, sabe ella mejor que yo que las palabras que le dejó su padre son una maravilla de poema. Y es que aunque el señor Ibáñez es un artista, no me gusta y me carga un pelín. Cómo no me atrevía a ir hasta Júlia, pero tenía que soltar el mochuelo que se me ha quedado ahí entre pecho y espalda he buscado a quién contárselo. Con la esperanza de que hubiera visto Kamchatka y se hiciera cargo de la gravedad del asunto, no que conociera a Paco Ibáñez, aunque todo podía ser. Pero, lástima, he hecho un par de intentos fallidos y alguno curioso… pero eso es ya la sincronía de otra persona y este post se acaba aquí. Con las palabras casi casi más bonitas de un padre explicándole a una hija de que esto de la vida. Un buen intento:

PALABRAS PARA JULIA,

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.