Sigue llenando este minuto

de razones para respirar

no me complazcas, no te niegues

no hables por hablar.

…¡ Que delirio !… imagino escuchar en voz de Benedetti, mientras veo, que vaya plan de posts que llevamos en la quesera. Que si Antonio Vega, que si no llegamos a escribir el de Rubianes, que si tantas otras idas que se han sucedido estos meses, que si … cuando nos disponíamos a escribir sobre Margarita Gayo – Màxim, cuanto me he reído con tu novela, y lo pienso contar- que si bla bla bla y …se fue Don Mario y he tardado mucho en saber cómo escribiría este post, hasta que de un modo muy Benedettiano, llego la anécdota definitiva.

Obviamente yo no le conocía personalmente. Pero le tenía una complicidad absoulta. Sé que es extraño, pero es así. Si con Antonio Vega nos dabámos los ratones a la “retrospectiva interior” con Mario Benedetti mirábamos al exterior. Leerle era como sentarse al lado y seguir sus ojos y sus observaciones sobre cada detalle de la cotidianedad y sonreir… con la sonrisa de medio lado. Además de grandísimo observador aún era mejor narrador, o cuentista ;).

La Antología poética de Benedetti ha sido leída varias veces. Uno no se puede cansar, o quizás yo no me canso. No es un poeta que se nutriera de las nubes, o de las inmensidades del alma dónde no llega ni el mejor minero:

“todas mis intuiciones se asomaron/
para verme sufrir/
y por cierto me vieron”
La poesia estaba para Benedetti en los gestos, en las personas, en las actitudes. Cómo en Los formales y el frío que no me resisto a poner entera:

Los formales y el frío

Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío

y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

Me contaron que era un hombre muy muy educado. Tuve un profesor de inglés, uruguayo, de pequeña, muy amigo de mi madre, que se regresó al Uruguay cuando yo debía contar con 10 años. Así me quedé con las ganas cuando ya fuí grande de saber algo más de lo que me referenciaba mi madre cuando nos veía con Benedetti en mano ” Gonzalo dice que es un hombre la mar de educado, que lo ve por las mañanas, se lo cruza creo, que es de una educación exquisita”. Y yo me imaginaba ese cruce, pensando que qué suerte tenía Gonzalo. Y también me contaron, en Valencia, un alguien que conocía a otro alguien que vivía Benedetti persiguiendo el verano: seis meses en Madrid y seis meses en Montevideo.

Sus cuentos y sus novelas…. releeré aquel de Buzón del tiempo, en el que un general pasada la dictadura, firmadas las leyes de punto y final, abre la puerta de casa y diáloga con alguien cuya cara le suena tanto….. si es una visita real, si es un fantasma, si es un delirio…., lo deberás descubrir tu mismo. Era magnífico. Su compromiso político le llevó a la militancia y al exilio y en varias entrevistas ha afirmado que lo que más le ha impactado de las dictaduras es el nivel de mezquindad, algo que tras ellas, parece que no acabe de irse:


Mario Benedetti-Desaparecidos-Madres coraje

Cómo os decía, tenía un profesor que volvió a Montevideo cuando yo era niña y del que en 20 años apenas supe, y apenas recientemente un par de veces más nos intercambiamos mensajes gracias a Facebook. Una de las primeras cosas que hice al saber de la muerte de Bendetti fue dejarle un mensaje en un muro que no revisa a menudo, inocente por mi parte ¿cómo hacer llegar mis condolencias a Montevideo?… Anoche obtuve la siguiente respuesta, que me emocionó y que con su permiso reproduzco:

“dear Laura, No lo creerás, pero cuando murió Don Mario, pensé inmediatamente en ti. Resulta que te compre un librito suyo hace dos o tres meses (ya te lo haré llegar)y lo llevaba siempre conmigo, en un macuto. La idea era hacérselo dedicar para ti cuando lo viera almorzando cerca de casa, como suele. Pero no se repuso ni volvió allí y el plan fracasó. Estuve en su velorio, con sobrina nieta mía, en el Palacio Legislativo, en su mas bello salón, el De los Pasos Perdidos. Muchísima gente, no sólo intelectuales, sino pueblo. Y mucha pena, se sabe.
Espero que estés bien , así como los tuyos. Un abrazo cariñoso de tu viejo amigo, Gonzalo”

Oh!!