“¿Recuerdas la película Matrix? Es una metáfora esclarecedora de lo que ya es la sociedad. Ahora bien, no temas, los Neo del mundo somos muchos. Somos los humanos, los que tenemos conexión con el alma”


Rosetta Forner, El secreto está en el genio



No es que me haya quedado toda la semana en el supermercado -de hecho sólo eché en falta la leche de soja- más bien la semana emepezó a coger velocidad. Que no yo, que me parece que todo se mueve a una velocidad de vértigo, y andaba medio dormida y medio encantada de la vida con una
huelga parada de actividad, de los trasnportistas que ponía en jaque mate la lógica del sistema de producción-consumo que nos rige en estos días de crisis desaceleración económica.


He seguido el orden propuesto en los libros, ya estoy en los Cuatro días de Enero, un libro que me lleva directamente a unos escasos meses anteriores a lo leído en Las 13 rosas. Esta mañana en el metro era Barcelona la que temblaba de pies a cabeza con la entrada de los nacionales. Y estoy aprendiendo cosas, se repetía: los grandes dirigentes, los que exaltarón, empujaron, animaron a la defensa del orden legítimo de la República ya habían huido. Una huida muy diferente al exilio que buscaba la gente, apiñada en los puertos trampa de Valencia, o pasando montañas sin saber si Francia iba a permitir ese éxodo, o íbamos a asistir, a esas fronteras cerradas en conflictos que si te fijas bien, podrás ver como son en los actuales Telediarios. Lo que me llama la atención del tema, es que ellos, los dirigentes, sabiendo que la guerra había sido perdida pedían a la gente organizada de a pie que siguieran en la resistencia ¿¿¿???. Puedes imaginar las diferencias de recursos en casos de emergencia entre unos y otros. Y seguimos con la lectura y viendo como en un libro Negrín es maravilloso y en el otro no es maravilloso pero no es lo peor.
Se llamaban Luis, Paco, Elena, Eustaquia, que se yo…

Me estan entrando ganas de ver una película que ví hace mucho mucho tiempo: Silencio Roto.
Dónde habiendo pasado ya incluso huidas, exilios y desorganización por puro terror impuesto de la base, hay quien no se dió por vencido, muy probablemente movidos por el delirio. Por cierto, muchos de sus inductores estaban lejos también. Que peligroso es perder la perspectiva de las cosas.