Que mi nombre no se borre de la hitória.

dice Julia Conesa, ante la eminente ejecución injustificada ( si es que alguna lo es) en una de las cartas…ya he acabado Las 13 rosas rojas. A la velocidad de la luz, y aunque es un libro en el que no existe el encantamiento de lo novelado, es una investigación, una reconstrucción…que aposenta el nudo en la garganta. Es duro, y te traslada a los niveles de brutalidad, de una guerra, de unos vencidos, de la represión que siempre acompaña una dictadura y que llega a niveles, que nada tienen “que envidiar” a represiones argentinas, chilenas o muy probablemente a lo que sucede hoy en Iraq, por poner un ejemplo. Sólo nos enteraremos después, y es grave que sea así, en una época en la que quizás de hecho sí lo sabemos. Vale la pena su lectura, y saber que el grado de psicosis social y de criminalidad de estado llegó a máximos. Encuentras anécdotas estremecedoras, como el de algun joven, que se pasa el final de la guerra escondido, y al entrar las tropas franquistas, se viste de fascista y entrega a sus padres, o como se hizo famoso y radiaban constantemente una copla, llámada “Hemos pasado”, en respuesta al famoso No pasarán. Pero no voy a contar más. Recomiendo su lectura, porque la memória es algo importante ¿porqué? … la história debe conocerse, es de dónde venimos, y marca caminos a los que nunca debemos volver.


Cierto que los tiempos cambian. Asistimos a otras problemáticas, quizás.

Escuché en la rádio hace un par de días, a una señora que llamaba al programa radiofónico que escuchamos mientras hago las prácticas de coche ( y comento las noticías con el profe, a modo de terapia de desdramatizar la tensión). La señora decía -hace dos días- que la alarma ante la huelga de transportistas la estaban creando los consumidores. Creo que en parte es cierto, aún no han llegado las cosas a los niveles que se espera que puedan llegar. Antes se quedarán vacías las estanterías por la alarma social que por la huelga en sí. Por otro lado, estos días he escuchado un poco de todo. “Esto no es una huelga” ( ¿ah no?, un parón de los que ejecutan un trabajo no lo es?), o “no, no lo es, la esta organizando la patronal” ( aaahhh, es que es a la venezolana, fue la patronal la que movilizó contra Chávez, los que ahora dicen que no es una huelga por ese motivo, si daban bombo y platillo a la otra, fíjate tú). En todo caso, si bien es cierto que ayer, señalaba el Secretario General de la UGT de Catalunya, que había que ir con cuidado, porque las consecuencias podían ser desproporcionadas al motivo y al fin y al cabo, no se podía instar al gobierno a actuar sobre algo, que sobrepasa sus competencias. Bien cierto es también, que si es Europa quien ha de actuar, no esta de más, no dar la espalda a Europa y no menospreciar la idea de trabajar a ese nivel. Yo pienso que estamos algo acomplejados en ese sentido, nos apabulla Europa…cuando es un espacio que nos ofrece posibilidades, también de organización, también de demandas. Por ahora, para empezar Portugal, Francia y el Reino Unido ya están en ello. Y a mí, que la convoque patronal o no, me parece más que necesaria. Veremos como se salda. Era el conseller de economía de la Generalitat el que instaba a reclamar en ese espacio. Bien es cierto, ya que estamos,que el conseller Castells me hace especialmente grácia, con esa mezcla de economista-no he salido de la biblioteca y enfant terriblemira lo que acabo de soltar. Pero tenía razón, aún siendo uno de los que menos grácia le debe hacer el asunto.


En todo caso seguiremos los acontecimientos.

Y a ver si se dan por oídos y entran en cocina.