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Le Bouche à Oreilles, es un restaurante de una cadena francesa, que de hace algún tiempo le tenía echado el ojo. La estética anaranjada y francesa que tenía lo hacía intimista pero aún no le había entrado los bigotes. Básicamente porque está al lado de Chido One, un mexicano que además de comida rica rica tiene coloridas paredes jejeje, y mezclando lo folclórico con lo moderno, y un tamaño más bien reducido, lo hace un lugar entre simpático y acogedor. Sin ese toque naif que sin querer asocio al escuchar la palabra restaurante a “acogedor” o “intimista”. Pero el viernes pasado, aunque llovía y más bien, era en plan ventisca, pues nada, estaba todo el mundo en la calle y en los bares varios. Al menos, en Grácia. Después de intentar entrar a varios, y que ni mi mexicanito querido nos dejara pasar entramos a la Bouche a Oureille. Quesos, patés, ñammm. Los quesos típicamente franceses, muy bueno. Eso sí, cometimos un tremendo error…fiarnos del camarero que con cara de lánguido, caída de ojos y su je ne comprend pas…, y ahora me siento con vosotras mientras tomo nota, bla bla…le pedimos un vino francés ( al fin y al cabo, los ratones estábamos de celebración, habíamos salido con ventisca incluida, desafiado lo mucho que ayudaba la ventisca a la ñoña del viernes noche tras la semana semanita..) ..”¡da igual…! ¡trae el vino que quieras!”, almas cándidas nos…pensando que el alma cándida era él …y eso pasó. Era un buen vino, pero resbalámos. De todos modos, el sitio es muy muy agradable, los quesos y los vinos muy buenos y queda marcado como lugar especial porque Pumuky y La rateta se rieron mucho, mucho, muchísimo.


Si pasáis por Barcelona y el barrio de Gracia, son buena opción ambos. Aunque mi devoción por Chido One entró en crisis el domingo. Al descubrir un japonés muy cercano a ambos dos. Pero eso, será otro post.