Hoy es Sant Jordi. Barcelona se vuelve loca en Sant Jordi, pero de una manera absolutamente encantadora. No voy a explicar como es porque hartos estaréis de verlo en todos lados.

Yo he pecado de buena mañana, camino del trabajo he comprado el primer libro, y sólo eran las 9.00 a.m. … No esperaba encontrarme tan pronto con Teresa Pàmies y su Informe al Difunt. Conocí hace años a Gregorio López Raimundo, cuando recién empezada la universidad se me ocurrió la genial idea de sacar la nariz, en el primer trabajo de investigación, a la legalización del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) tras mucho leer sobre la legalización del PCE y no saber como habían sucedido las cosas con su homólogo catalán. Fui asustada, porque aun no me había dado cuenta que el mundo era tan pequeño y bastaba una tecla para hablar directamente con el jefe del partido, que me explicó fundación del PSUC, Guerra Civil y fue francamente difícil que se centrara en la transición, que es lo que buscaba. Tenía unos 80 y pico. Las siguientes veces que lo vi ya le dejaba tema libre, porque todo lo que contaba me resultaba interesantísimo. Se reía y decía aquello de “las chicas jóvenes como tú se acercan a mí porque ya no me tenéis miedo”. En la contraportada del libro leemos lo siguiente:

La escritora Teresa Pàmies y la persona Teresa Pàmies comparten la mas consciente independéncia. Ahora ha escrito un libro que es a la vez delicado y profundo, púdico y franco. El «difunto» del título es su marido, Gregorio López Raimundo, la gran figura del PSUC en la clandestinidad durante la dictadura, y persona respetada por todo el mundo llegada la democracia.
Teresa Pàmies le envía este «informe» en el cual le explica las circumstancias de su muerte, el 17 de Noviembre de 2007, ahora hace poco mas de 3 meses. Y evocando el difícil pasado compartido, y los últimos días de la vida del luchador –«ya le llegó la hora al tozudo aragonés», le escribe Joaquín, hermano de Gregorio, en una carta de pésame–, le hace saber lo que ha pasado después.
El lenguaje de la escritora es de una precisión serena y una emoción contenida. Un documento para la historia, la de las personas y la de los hechos. El libro acaba así: «Mi añoranza no es beata, ni llagrimosa, ni resignada. No ejerceré nunca el papel de “desconsolada viuda” convencional… Tu ya me entiendes».
Informe al difunt es un canto a la lucha y a la vida, que en este caso son la misma cosa.

Respecto a Sant Jordi me remito al post leído en Ponle una vela a San Antonio, un blog que me hace muchísima gracia.