dicho y hecho … ¿para que resistirse en una ciudad con tantos cines? Escogimos uno de gran pantalla y un lugar ni muy cerca ni muy lejos. Más bien cerca por no perder la costumbre de no ser puntual pese a que las entradas no sean numeradas.
En Elegy, por muy guión de otra personaque fuera la Coixet repite dinámicas y detalles: relaciones familiares ( esa relación la hemos visto al revés en otra de sus películas), enfermedades, matrimonios con giros inesperados, normalidades, desanormalidades. Pero esta vez…valía la pena repetir aunque sólo fuera para verlo en los ojos de Ben Kingsley (al que dan ganas de adoptar). Le crees desde el primer segundo. Escena brillante, la del frontón, y no digo más, porque aunque he tenido mis momentos de duda como a mitad de la película en plan “uy esto va pa largo” al final….clavada en silla. Toca varias teclas importantes. Ella también lo hace muy muy bien, pero él es increíble de lo creíble que es…. Un tándem enérgetico total.

Y sales bien. En nube, pero bien.