Creo que hemos tocado un Goya.
Supongo que no, es que no puede ser.
En esas que dándole vueltas a la Basílica del Pilar hay como un hueco, abierto, pero discreto, vamos, que no se sabe si esta abierto o cerrado, cerca, al lado se habla de la Restauración de los Frescos de Goya en Pilar. Las bóvedas están casi todas vacías así que efectivamente los frescos han sido retirados para curarlos, cuidarlos y volverlos a poner. Como se sabe los ratones se meten por misión de vida en todos los huecos de la pared y aquel pues parecía abierto. Los gatos, cantaban misa. Y plas! Trozo de fresco a la vista allí, enorme, muy bonito por cierto. Me acuerdo que es uno de los preferidos de mi padre y así tan de cerca pienso que es verdad. Acercamos el hocico, los bigotes, lo miramos por todos lados. No es posible. Es confuso. Estiramos la patita – si es un original expuesto deben saltar las alarmas al instante, con rayos X digo yo, como en M.I.-
Nada sucede. Salimos de allí a velocidad ratonil, convencidos que es una copia enorme escondida e la grieta, pero…¿tienen en estos tiempos que corren las copias trazos y gotas de auténtico óleo? ¿marcas de trazo? ¿pequeñas hendiduras en la textura? ¿Ese tipo de copias no son ya a ordenador?

….nu-sé, nu-sé….

Aprovecho para ilustrar con uno de mis preferidos -de El Prado.

(que prometo no he tocado)