Esta semana ha estado aquí Mari Tere. Me ha gustado, es cierto que había un ambientazo con su visita y que había incluso euforia y que eso facilita que uno vea las cosas con mejores ojos. En todo caso, me podía la curiosidad – la politológica, sí- de ver que transmitía en el vivo y directo, y que tanto auténtica es. Lo es. Allí estaba el ambientazo, su rosa chicle y me quedo claro que el fenómeno Mari Tere existe. El ratón que más manda de todos se declaro ” fans” así como se lee y eso que que yo sepa no lee este blog. jeje. En todo caso, pensaba que encontraría una buena personalidad política con un discurso impecable y bien estructurado, pero fría. Es cálida. Y juraría que tanto amor la apabullaba un pelín. Muy maja sí. Por supuesto, una persona invitada a un foro llamado de izquierdas siempre tiene la peculiaridad de hacer un discurso a la izquierda del foro que la ha invitado ( está comprobado, siempre sucede, eso me hace cierta gracia) y el suyo, que versaba sobre la igualdad de género y oportunidades lo fue. Algo que debería ser tan natural nos cuesta horrores socialmente de aceptar y establecer.
Por otro lado, más que en su discurso, impecable insisto, irreal quien sabe, veremos. También quería observar en su persona uno de los temas dèria para mí. El feminismo ha hecho mucho daño a la clase política de este país. Al haberse tratado de una actividad -la política, no el feminismo- tradicionalmente masculina. Léase, que habría sido de generaciones y generaciones de hombres de negocios y políticos que podían dedicar todo su tiempo a la negociación twentyfour hours/day, sin una mujer, hija, madre, hermana, que les hubiera cubierto la subsistencia. Eso ya sin contar, que calaba el mensaje social de votan ellos en nombre del núcleo familiar ( cabe destacar lo reciente del voto femenino), en fin, que como siempre me voy del tema. ¿Porque ha hecho daño esto y el feminismo a la política de este país? Porque algunos hábitos y clichés han traspasado pieles. Y es fácil, muy fácil, encontrar a mujeres en el mundo político que lejos de la normalidad humana, adoptan actitudes, poses, gestos, frases muy identificadas culturalmente con los hombres. Creo que es una actitud inconsciente, pero que hay un substrato un mensaje subliminal que han interiorizado: si quieres que te respeten, si quieres que tu mensaje llegue, compórtate como si te hubieras bebido dos copitas de Terry. Se piensa que se ha entrado en un terreno asexual dónde se esta hablando neutral, que no lo es, se esta entrando en la imitación en busca de la legitimidad. Ya he dicho muchas veces en este blog que no creo que existan las actitudes masculinas y femeninas, así como por naturaleza. Por lo tanto tampoco existe la “feminidad” en política y que hay que ir a su rescate ¡¡¡¡NOOOOO!!! Por favor…!!! Dejen de aferrarse a feminidades de cosmopolitan, a la búsqueda de raíces como si las hubiera perdido. Esa actitud ha llevado a tremendas personalidades histérico políticas ( he de dar nombres? es necesario? ahí tienes , o has tenido a Rahola, a una alcadable de la ciudad de Barcelona, y algunas mas. Por el otro lado…tenemos autenticas mujeres en corsé masculino como si por hablar normal nadie las fuera escuchar ( y las hay o ha habido en todos los partidos: desde Rosa Díez, a Rosa Aguilar, a las Loyolas).

En todo caso. Son pocas, muy pocas las que son ellas mismas sin perderse en estos detalles que tanto dicen en el fondo. Me quedo con dos que han caminado con su personalidad, sin perderse en la feminidad como bandera o la asexualidad como garantía de credibilidad. Dos tengo en mente en años de observación Carmen Alborch y Magda Oranich.

Me moría de curiosidad en el caso Vicepresidenta. Y la sorpresa fue grata.
Alguien, refiriéndose al tema racial dijo una vez ” no reniego de mis raíces, pero tampoco las busco como si las hubiera perdido”. Es el caso, diría, si se me permite extrapolar una frase de este tipo a la identidad de género.