Para la libertad (cómo la canción) I

Hoy he decidido hacerme socio de Amnistía Internacional. Mil razones llevan a ello, sobretodo que creo que es la esencia y el punto de confluencia de muchas cosas. Defiende a todo aquel castigado por pensar diferente, y puede que sea la única “ONG” que no recibe ni un duro de dinero de los gobiernos, eso le impediría denunciar dónde creyera conveniente. Es un ejemplo de la autogestión en la defensa de los derechos. Durante los años he pensado en la libertad de expresión, de la cotidiana, la personal a la colectiva. Existen algo más que cárceles de piedra y tortura, aunque nos sintamos lejos de ello, también hay silencios y círculos viciosos de valores. Y interiores y exteriores libres. Que también buscamos muchos, en nuestro metro cuadrado. Tengo un ideario, que ha tenido espejos dinámicos con los años. Quiero decir, que tras acercarme al ideario comunista de esencia, y guardarlo en vena para siempre… decayó al chocar con la ortodoxia por la ortodoxia. La pureza como fin. Y eso que para algunos, puedo ser muy ortodoxa. Creo que la contradicción entre igualdad y libertad es real, pero quizás sólo por ahora. Aferrarse a esa contradicción ha llevado a errores enormes a las revoluciones. Esas que adoro en su gestación y conquista y que me pueden hacer llorar a mares cuando se pervierten. Resulta absurdo el limbo en el que se quedaron algunos injustamente. Que sentido tiene casos mas conocidos, y ya antiguos, como García Lorca y parte de la generación del 27: Asesinados por rojos, cuando a su vez acababan de ser expulsados del Partido Comunista por que su arte no reflejaba el “realismo”… porque según ellos no estaba al servicio del cambio. A su vez, que sentido tiene la libertad que promueve y de la que alardea el capitalismo, que no entiende de las desigualdades de partida y que acaba convirtiendo lo romántico de lo liberal( o neoliberal), el sueño americano en un sálvese quien pueda. Tuve un post extenso que no colgué sobre“La vida de los otros”, un peliculón sobre muchas cuestiones que están bajo la piel. Sigo considerándome comunista en valores en esencia. Quizás me volví fucsia ( le digo a veces a Jaume). Quizás sólo sea marxista (y crea que existe la diferencia de clases), no porque crea en las verdades absolutas, no creo en ellas, sólo que en este momento me parece una visión certera, en esta vida. Quizás mañana conoceré otra. Lo cierto es que a su vez, creo que hay que ser valiente y radical, y defender con uñas y dientes la igualdad, la dignidad y como Ismael canta en algún trozo de alguna canción no quiero ir con la flor en mano… arrancada de la maceta por supuesto. En todo caso, que otro mundo es posible, que otro mundo es necesario que sea posible es evidente. Que no podemos llamar eficaz a un sistema que excluye y deja en la pobreza al 80% de la población….eso sí. No creo en élites más listas que el pueblo que lo dirigirán, no creo en la supresión de libertades como mal menor, no creo en la pureza sí en la heterodoxia ( se dice heterodoxia? Heterogeneidad…eso suena raro…en la diversidad queda demasiado flowerpower) creo en la variedad y su poder. ¿Me convierte eso en una liberal? Me acabo de asociar a algo que quizás apoye la liberación de alguien que piense como en otro polo, pero no me importa. Pensar, decir, jamás debería ser castigado ( no vale hablar de Losantos en los comentarios ;P )

Otro mundo será posible sólo con la libertad de arte (de voz), y con menos miedo, con mucho menos miedo.

De paso…

P.D: No asustarse por el I del título. No es una amenaza. El II, y puede que siguiente no va a ir sobre grandes conceptos de la gestión mundial jajajjaja…será en cotidiano, tocaré con los pies en el suelo, pero poco a poco que no estoy muy acostumbrada… prometido