Confundir poder y respeto

A menudo el mundo político se me asemeja al de salsa rosa. Se mueren por una fama efímera, sin caer en que no va a ser eterno. Hay dos factores que mueven a la gente a comprometerse políticamente, no suelen ir juntos, aunque todos los porcentajes y combinaciones son posibles. Me refiero a dos fuertes movilizantes: el compromiso y el poder. No siempre juega un papel importante el dinero ( al que dedicaremos otro post), en estos ámbitos el poder a veces le supera en objeto de deseo. A veces, importa más aparentar que tener, el colmo del surrealismo.

El compromiso y los valores mueven montañas, el poder mueve la bilis. Pero no se trata de un poder normal, existe un poder positivo, basado en la capacidad, la oportunidad de hacer algo, , hacer progresar, a ese le llamaremos compromiso operativo, al otro, autoestima a los pies pintada de dorado. Que ya se sabe que no es oro todo lo que reluce. Muchos políticos profesionales, no todos gracias a Dios, confunden respeto con poder. Sin embargo, la fama ciega y la sed de ser seguido no mira la calidad de esa admiración. Lo importante es que te miren – valor que comparten con Marujita Díaz, Tamara y con el nutrido grupo de concursantes de Gran Hermano – el porque no importa demasiado. No se trata de ganar el cariño o la conexión con la gente, sino tener muchoo poder mal entendido: poder de tener la llave de muchas puertas, de esas que la gente se muere y babea por abrir. Ellos, tienen esa llave.¿la tienen? Lo importante es que la gente vea que tienes voz en tantos lugares que si se meten contigo les lanzaras un rayo X fulminante que nada podrán hacer. Y además ya no te querrán. Ellos, “los admirados”. Ese poder se basa en el miedo en estos ámbitos, se mide en cuanta gente te declara amor incondicional para que no les dañes, para que quieran ser como tú…., tan temido…subido en las alturas de la montaña del poder, una que se parece a la de delante de mi casa ( para su relleno y poner la montañita en el parque usaron basura…que no me parece mal, porque hablamos de una montaña), pero la suya esta elevada por manos que tocan pero no aman, no admiran, no te respetan, incluso puede que hablen mal de ti en la intimidad, que te aguantan porque te temen y que un día se irán a un sol que alumbre más. Puede variar a la velocidad de la portadas de la prensa rosa.

Un líder político lo es porque es respetado, pero respetado por autoridad moral. Porque empatiza con las personas. No porque tiene una lanzadera de rayos X en la muñeca izquierda. Eso nunca le dará la admiración sincera de la gente ( que por otro lado necesita con angustia al basarla en la amenaza latente). La clase y subclase política actual cada vez se me parece más a un circo de varietés, dónde la fama dura cinco minutos y su táctica pretende retener a un público muy desagradecido, que abandonará rápidamente hacía el sol que más calienta. Y el político-folclórica se queda solo, porque si no hay un seguidor no hay a quien impresionar. Y es entonces cuando se ve del todo ridículo, moviendo sus ojos circularmente ante todas las cámaras, repitiendo los chistes que antaño hicieron tanta gracia, paseando traje de cola en lugares desapropiados. Paseando desnudo como el emperador del cuento.

(El de la foto es Martin Luther King)