Darse permiso.

Darse permiso para.

No llegar a todos lados.

“Sobresaturad@s: por tener un buen trabajo, hablar tres idiomas, salir al menos un par de veces a cenar, gastar sin mirar, no decir no ”, a veces tengo la sensación de vivir en medio de una carrera contrarreloj. Y aunque esto pueda parecer un anuncio de Actimel, el entorno, la carrera a cada minuto se hace palpable, todo está entregado a la causa…¿la causa de llenar el cupo de qué?¿dónde está el formulario?¿me van a dar un bonus track el día después por llegar a todos los tontocupos sociales? Y no hay horas suficientes al día. No entiendo si yo soy marciana o ahí algo que me he perdido y no veo claro eso de alcanzar simultáneamente un montón de cosas como joven. Pero yo soy más feliz con espacios saboreables, que con paisajes dónde ya no hay nada a colorear. Me resulta tan difícil encontrar un rato en blanco en el que simplemente sentarme, que si no lo tengo lo busco y me hago con él. No es la edad, es el valorar en que cosas disfrutamos y con que guiones no. Intento darme permiso, para vivir en el hoy. Me sorprenden algunas actitudes. Este fin de semana, ha sido de pueblo, me gustó, iba por un camino y me encontraba con gente –una ciudad tan grande y tan pequeña, la improvisación es básica para vivir no?. En una de esas conversaciones, planteaba que hacía semanas que no podría verles, porque trabajar 8 horas, estudiar, sacar adelante nuevos proyectos –que me hacen ilusión-, asociarme (ya he asumido que tiendo a asociarme siempre, y que me gusta poner mi granito de arena por ahí), y querer ver a mucha gente a la vez, pues me creaba como una necesidad de desprendimiento de las cosas que no me gustaran….cómo ir tantas horas a clase cuándo quisiera dar un buen paseo. La cara de mi interlocutora, amiga de la infancia, fue un contento. Comparto que todo eso también es vida personal – pero no que lo principal sea formarse para conseguir un mejor salario y que pasear fuera banal. “Necesito más tiempo en blanco” dije. Ella me decía que tener el día lleno de actividades hasta las 10 de la noche era muy bueno, , que mucha gente quisiera tenerlo así, que estaba muy bien, “porque así llenabas el día y lo pasabas”. A mi me gusta trabajar, un poco workalcoholic si que soy PERO me parece que la vía de los anuncios de Actimel y algún suero facial – no duermas, hazlo todo bien y sobretodo estate guapa sea la hora que sea- están haciendo un poquiiitoooo de daño social. El viernes pasado, exprimí mi día en el buen sentido en mil cosas (buenas todas, hasta la laboral), también ví a mis amigos, cenamos. Cuándo a las 00.00 pretendí irme tan contenta prescindiendo de mi café. Les pareció extraño ( y eso que iba con mi tupper hecho a las ocho de la mañana y ya vacío y limpio, y mil carpetas bajo el brazo) ¿Por qué te vas? “Quiero dormir 8 horas”. Lo fuerte es que era verdad. Pero no del todo asumido por la sociedad del consume 24h. Prometo que disfruté la cena y la compañía.

La sensación de deber mil llamadas. Pero la lógica de la deuda me aturde. Creo que estamos algo desconectados de la vida misma y la naturalidad, algo demasiado conectados al sigue el guión y no se te ocurra decir que dormir o simplemente estar es un placer, un lujo, escaso. Porque buscarse un fuente estable de ingresos y habitar una cueva ya no es suficiente ¿? (encima de ser casi casi imposible)…

Cuándo la agenda me llega a las orejas –que es siempre- y me doy cuenta que para verme con mi mejor amigo o amiga paso hojas de semanas me doy cuenta que hay algo preocupante , antinatural en todo eso. La verdad, es que en mi vida siempre ha sido así y tener muchos gentes y gentas a los que querer ver es bonito pero complicado a veces y angustiosos según el interlocutor.

No sé hasta que punto vivimos enfermos, o alimentando un bulo social. Me refiero especialmente a la continua formación por la mejora profesional. Y al don de la ubicuidad. ¿Habrá algún día un Actimel para doblarse?

dicho esto….

¿Sabían ustedes que TODOS los árboles son diferentes al tacto?