A veces, y últimamente muy a menudo, les echo las cartas del Tarot a los amigos. No es que crea mucho en esas cosas, porque lo peor es que yo me asusto igual que ellos de los aciertos, y me parece una sorpresa continua dar pie con bola en algo así…je,je,je. Tiene su gracia. Se supone que si tienes determinados intereses y filosofías de vida no puedes de golpe y porrazo estar hablando del tripartit (este fin de semana gritando, del tripartit) y al cabo de un rato soltar ¡ea! – con permiso de Grelinhoque os voy a echar las cartas del Tarot. Primero te miran raro…en plan..¿tuuuuu?- la que todavía estaría votando a Anguita si fuera posible…-¿Qué haces con eso? ¡Bah! Échamelas yo no me creo nada…y luego se les queda el gesto congelado un rato,,,y me miran un poco así en plan “¿está es mi L. o me la habrán suplantado los extraterrestres? Ah no…que yo no creo en esas cosas…”Y así vamos, rompiendo algunos esquemas. Guardando de nuevo la baraja y volviendo a hablar de la política, la petit politique, o politiqueo según el día…o de cuaalquiera de las cosas serias de la vie.

En esas que con tanto mirar el porvenir de todo el mundo, y yo sigo por caminos de cabras… aunque no veo un pijo…tengo más moral que el alcoyano. Y un convencimiento positivo últimamente que ni Heidi. No me da la gana renunciar a estar bien pese a todo. “Es que tu crees en los reyes magos” me soltó con sorna alguien a quien supongo que debería admirar por su gran conocimiento de la vida. Digo yo. Y supongo que sí, que tengo más moral que el alcoyano, por cosas varias, por trabajar y pluriemplearse, por no renunciar a mi independenciaespacial, por seguir intentándo estudiar a la vez, por confiar en que todo va a salir bien. Por “reguñí”, a veces, cuándo me canso de tener más moral que el alcoyano.

Perder esa moral puede ser de vértigo. No sé cómo se puede vivir con determinados niveles de desconfianza en el cuerpo.
Un abrazo, al Alcoyano especialmente ¿quién es?