Ayer, a las cuatro, las cinco de la mañana, no sé yo, íbamos en busca del coche invisible. Casi que ya tenía ganas de irme, no por los zapatos de tacón, que parece que cómo vamos de boda en boda ( y tiro porque me toca) me han dado tregua. Casi no nos vamos, porque el alcohol había hecho a alguien recitar a gritos Nicaor Parra y aún nos seguía. Ahora voy a quedar muy mal ( es la finalidad del blog, parece) pero aunque Nicaor Parra es maravilloso,dicen, sólo tengo dos referencias de él by la Delos, y by Alejandro Jodorowsky y ese día me acordé más de ese último link/ asociador de ideas, así que huía. Hacía el coche, cómo he dicho, con frío, sin olfato ni respiración ( maavillosa decoración de iglesia verde….=alergia), y en otra cosa mariposa. Y en un lugar emblemático de Estercuel…y al levantar cabeza nos pasó una enooorme y bonitaaaa estrella fugaz. Y hubo un momento de ¿infantil? euforia grupal, poco racional 🙂 lástima de no poder/saber ponerle sonido al post.

Así que mejor ir a dormir con esa luz en la cabeza y las garciosas expresiones de todos, que con los meteoritos que volaban también, de puertas para adentro.

Muchos desencuentros, encuentros y esfuerzos. Pero un dia feliz al fin y al cabo.
Con sello estelar.